Existen 2 tipos de ondas de choque, las focales y las radiales. Comparten algunas aplicaciones clínicas, pero se diferencian en multitud de aspectos como la energía aplicada, la capacidad de profundización o el precio entre otros.

Definición

La onda de choque se define desde un punto de vista físico como una onda de presión de corta duración, que viaja a mayor velocidad que el sonido.

Se caracteriza por un pico de presión explosivo, rápido y máximo que penetra en el tejido provocando un “choque”, tras el cual tienen lugar una serie de efectos biológicos responsables de la regeneración del tejido dañado.

Esta tecnología se ha utilizado en diferentes ámbitos médicos, como por ejemplo para eliminar y disolver los cálculos renales.

¿Por qué las ondas de choque se han posicionado como un excelente recuperador de lesiones?

Fascitis plantar. Ondas de choque focales. Dr. Pineda. Clínica Altamira Almería

En el año 1980 se observó de forma casual al tratar una litiasis urinaria mediante litotricia que el hueso iliaco del paciente presentaba una reacción osteoblástica o de formación de hueso. A partir de este momento se comenzó a utilizar en el ámbito de la ortopedia por su capacidad para regenerar otros tejidos además del hueso.

Son aplicadas para recuperar lesiones por su capacidad para poner en marcha los mecanismos responsables de la regeneración del tejido.

Inicialmente se estimula la expresión de factores de crecimiento angiogénicos y osteogénicos (células formadoras de vasos sanguíneos y hueso)

Posteriormente tiene lugar la neovascularización o formación de nuevos vasos sanguíneos y la mejoría del trofismo tisular a través de la estimulación de células madre, lo que induce un proceso de reparación de los tejidos dañados.

¿En qué se diferencian las ondas de choque radiales de las focales?

Las ondas de choque focales o de alta energía son aplicadas exclusivamente por médicos especializados (recomendación de la Sociedad Internacional y española de ondas de choque), siendo las radiales o de baja energía aplicadas habitualmente por fisioterapeutas.

La energía aplicada por las ondas de choque focales es 100 veces superior a la aplicada por las radiales. Aunque son seguras y con pocos efectos adversos documentados, debido a su elevada energía son capaces de producir daños en el tejido nervios periférico, rotura tendinosa, hematomas internos o hemartros en pacientes con coagulopatías y síncope vasovagal entre otros. Por este motivo, las ondas de choque focales sólo deben ser aplicadas por médicos especializados y con formación específica en esta terapia.

La onda de choque focal concentra su energía en un punto y tiene gran poder de penetración en el tejido. En cambio, la onda de choque radial se propaga de forma radial o expansiva superficialmente.

¿De qué depende que se utilice una u otra?

Es fundamental la obtención de un diagnóstico médico, apoyado frecuentemente en la ecografía musculo-esquelética. Una vez etiquetada la lesión, se decide qué tipo de ondas de choque está más indicado, teniendo en cuenta la profundidad de la patología y la energía necesaria para poder ser abordada con garantías.

¿En qué patologías están indicadas?

Las ondas de choque focales están indicadas en el tratamiento de calcificaciones, tendinopatías profundas y superficiales, fascitis plantar, epicondilitis o “codo de tenista”, trocanteritis, retardo de consolidación o pseudoartrosis de fracturas. La sociedad española de ondas de choque (SETOC), recoge todas las indicaciones con evidencia científica y las que se encuentran en fase de investigación.

Las ondas de choque radiales o de baja energía se utilizan en el tratamiento de tendinosis superficiales y alteraciones musculares.

En resumen, las ondas de choque tienen múltiples indicaciones clínicas con evidencia científica, con miles de estudios científicos publicados de alta calidad y en constante investigación por su capacidad de regeneración del tejido.

Se trata de un tratamiento seguro y eficaz capaz de resolver multitud de patologías que de otra forma estarían abocadas a la cirugía.

Se recomienda un diagnóstico médico previo con objeto de aumentar la probabilidad de eficacia y minimizar al máximo las posibles complicaciones.

Dr. Pineda. Médico Rehabilitador. Clínica Altamira Almería.