Descripción del proyecto

¿Qué es la fascia?

La fascia constituye una red tridimensional colagenosa, ininterrumpida e inervada, que envuelve músculos, huesos y articulaciones protegiendo y manteniendo el cuerpo unido con una estabilidad funcional.

Las 4 claves sobre la fascia:

  • La fascia es una red de tejido conectivo en bandas que envuelve todas las partes internas del cuerpo desde la cabeza a los pies y lo fusiona todo.
  • Permite que los músculos se muevan libremente junto a otras estructuras y reduce la fricción.
  • Se puede encontrar inmediatamente debajo de la piel, alrededor de los músculos, grupos de músculos, huesos, nervios, vasos sanguíneos, órganos y células.
  • La fascia está en todas partes. Biológicamente, es lo que nos mantiene unidos.

El recorrido es continuo por lo que cualquier cambio estructural de la fascia en una determinada parte del cuerpo producirá restricciones en las partes distales. La presencia de restricciones crea “incomodidades” que entorpecen el funcionamiento correcto de todos los sistemas corporales. El sistema fascial puede encontrarse en una excesiva tensión o puede estar demasiado distendido, y en ambos queda la función alterada. No sólo afecta al aparato locomotor, sino también a sistemas como el respiratorio, cardiovascular y nervioso.

Síndrome miofascial

El síndrome de dolor miofascial es un trastorno por dolor crónico. Con esta afección, la presión ejercida en los puntos sensibles de los músculos (puntos desencadenantes del dolor) provoca dolor en el músculo y, a veces, en partes del cuerpo que, aparentemente, no están conectadas. Esto se denomina «dolor diferido».

Por lo general, este síndrome se produce después de que un músculo se ha contraído de forma reiterada. Esto puede ser a causa de movimientos repetitivos en el trabajo o por algún pasatiempo o tensión muscular relativa al estrés.

Aunque casi todo el mundo haya sentido dolor por tensión muscular, la incomodidad asociada al síndrome de dolor miofascial persiste o empeora.

Las opciones de tratamiento son la fisioterapia, el ejercicio físico terapéutico y/o el tratamiento médico mediante infiltraciones en el punto desencadenante del dolor (información ampliada más adelante).

Signos y síntomas:

  • Dolor muscular intenso y profundo, a veces irradiado.
  • Dolor que persiste o empeora, limitando la movilidad articular.
  • Nudos de contracción en un músculo o también llamados Puntos Gatillo.
  • Dificultad para dormir o descansar a causa del dolor.

Terapia miofascial.

Desde el inicio de la fisioterapia, mediante el uso de las terapias manuales, los tejidos miofasciales han sido manipulados. Asimismo, parece que podemos atisbar que los padres de la liberación miofascial fueron los investigadores Ida Rolf, Andrew Still, Robert Ward y John Barnes. Cabe señalar que la miofascia se ha definido como “tejido conjuntivo denso irregular que rodea y conecta todos los músculos. Se piensa que este sistema es el responsable de facilitar la movilidad, la circulación celular y la elasticidad de los tejidos musculares. La miofascia puede contraerse en respuesta a una lesión, al estrés postural o a la inactividad. Estas adherencias y la tensión muscular pueden promover la formación de puntos gatillo en la miofascia, que se traducen en un síndrome de dolor miofascial, que puede convertirse en un problema crónico.

La Inducción Miofascial es un concepto terapéutico, perteneciente a la Terapia Manual, dirigido al restablecimiento funcional del alterado sistema fascial. Es un proceso de evaluación y tratamiento en el cual el terapeuta, transfiere una ligera fuerza (tracción y/o compresión) al tejido diana, facilitando la recuperación de la calidad del sistema fascial.

Al aplicar las técnicas miofasciales realizamos una estimulación del tejido conectivo. Mejora la circulación por lo que aumenta el suministro sanguíneo hacia los sitios de la restricción acelerando así el proceso de curación.

Tratamiento

En el proceso del tratamiento, el fisioterapeuta utiliza suaves estiramientos, presiones sostenidas y un posicionamiento especial para lograr cambios en el desenvolvimiento mecánico del cuerpo y así aliviar el dolor como también recuperar la alterada función corporal.

El síndrome miofascial, tal y como hemos comentado antes, es un trastorno con tendencia a cronificarse, provocando un dolor crónico, a veces difícil de erradicar con las técnicas convencionales. Además de abordar esta patología con la terapia miofascial, en Clínica Altamira utilizamos todas las herramientas que han demostrado científicamente ser eficaces para mejorar este trastorno. Destacamos la comunicación constante entre el fisioterapeuta y el médico rehabilitador con objeto de poder aportar al paciente lo que más necesita en cada momento.

El tratamiento es individualizado, pero solemos comenzar con fisioterapia, utilizando varias técnicas como la terapia miofascial combinada con INDIBA, punción seca, electropunción, neuromodulación, terapia electromagnética de alta intensidad (SEMAI) o tratamiento médico consistente en infiltraciones de anestésico local guiadas con ecografía en los Puntos Gatillo de los músculos más afectados. El tratamiento siempre está compuesto por un programa de ejercicio terapéutico individualizado.

Aplicaciones clínicas:

  • Algias vertebrales (lumbalgia o lumbociática, cervicalgia y dorsalgia).
  • Disfunciones de origen tendinoso: túnel del carpo, codo de tenista, codo de golfista, síndrome de D´ Quervain, tendinitis bicipital, tendinitis del manguito de los rotadores, pata de ganso, cintilla iliotibial y otros.
  • Hombro doloroso.
  • Fibromialgia – el tratamiento miofascial es un medio muy eficiente en el proceso de recuperación funcional de pacientes con síndrome fibromiálgico. Permite mejorar la función, disminuye la rigidez y ayuda a combatir el dolor.
  • Tratamientos de recuperación postquirúrgica.
  • Cefaleas de origen mecánico.
  • Fascitis plantar.
  • Cicatrices postraumáticas y postquirúrgicas.
  • Síndrome de salida torácica.
  • Disfunciones de la ATM.
  • Síndrome postlatigazo cervical (Whiplash)

* Siendo los más frecuentes el síndrome miofascial del músculo trapecio medio, del elevador de la escápula, síndrome miofascial del cuadrado lumbar, síndrome del piramidal o piriforme, síndrome miofascial del músculo psoas, etc.

Durante el proceso de tratamiento, los cambios en el sistema fascial del cuerpo que permiten una efectiva recuperación de la función y el alivio del dolor ocurren a raíz de diferentes mecanismos. Uno de los más importantes es el cambio en el comportamiento mecánico de las estructuras de colágeno, el principal componente del sistema fascial del cuerpo. Las estrategias mecánicas aplicadas en el proceso de tratamiento permiten cambiar la actitud estacionaria de las estructuras colagenosas, reorientar el recorrido de las fibras de colágeno y, de esta manera, mejorar la calidad del movimiento. Además, los cambios que ocurren dentro de la sustancia fundamental del tejido conectivo permiten la movilización del sistema linfático, mejoran la circulación del agua y permiten un proceso de desintoxicación.

Conclusiones:

Contemplamos que la liberación miofascial es un método de tratamiento incluido dentro de la Terapia Manual y que se orienta principalmente a la eliminación de la alteración de la movilidad del tejido miofascial. Pensamos que esta técnica aborda directa e indirectamente problemas que afectan a otras estructuras corporales relacionadas con las alteraciones en la movilidad articular y las contracturas musculares. Por todo ello, nos parece una técnica esencial en la práctica clínica de la fisioterapia con una gran importancia para generar un óptimo estado de salud en los pacientes.

En Clínica Altamira abordamos el síndrome miofascial de forma integral, con los conocimientos y medios que dispone nuestro equipo multidisciplinar compuesto por médico rehabilitador y fisioterapeutas. Tenemos a nuestro alcance la tecnología mas avanzada para abordar esta patología, utilizándola sólo cuando está indicado, ya que en la mayoría de ocasiones los pacientes se recuperan íntegramente con tratamiento manual unido al ejercicio físico terapéutico.